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13 de diciembre de 2011

Ummo

Ummo sería el nombre de un exoplaneta  del que hipotéticamente procedería la civilización ummita que habría contactado con personas de la Tierra. La información llegó en forma de documentos y cartas enviados a grupos de personas preparadas en el fenómeno OVNI y gozó de cierta popularidad en España y Francia  en los años 60 y 70.
Según las cartas recibidas, estos seres afirmaban venir del planeta UMMO, un planeta en órbita alrededor de la estrella enana roja Wolf 424 (situada en la constelación Virgo) y se autodenominaban OEMII (hombres de ummo) en su propia lengua. Ellos mismos aclaraban en sus cartas los equivalentes fonéticos en su idioma de cuanta palabra les parecía necesario. Así, relataban en sus informes cómo habían llegado a la Tierra un 28 de marzo de 1950 aterrizando muy cerca deLa Javie en los Bajos Alpes franceses. Allí contactaron con los primeros humanos, disfrazados para que no los reconociesen y comenzaron a investigar el planeta: costumbres, cultura, lenguaje, etc. Tiempo después empezarían las famosas cartas a diferentes personas a través de todo el mundo donde contaban diferentes aspectos científicos de su planeta, su tecnología y su sociedad.

Los Ummos.




Desde hace 40 años, científicos y estudiosos del fenómeno OVNI están recibiendo extrañas comunicaciones mediante las cuales se les da información sobre una presunta civilización de avanzada que existiría en un lejano planeta al que denominan Ummo. Según esos escritos, los tripulantes de sus naves llegaron a la Tierra en la década de los 50 y viven ocultos entre nosotros haciéndose pasar como ciudadanos comunes. El matemático francés Jean-Pierre Petit dice que su ciencia es asombrosa y que a ella se deben muchos de nuestros avances.

Se dice, también, que han desarrollado naves impulsadas por energía electromagnética que les permite viajar a través del universo sin tener en cuenta el tiempo tal cual lo conocemos nosotros. Según afirman algunos estudiosos que han investigado el tema, los UMMITAS llegaron a la Tierra en 1950, y desde entonces viven ocultos entre nosotros e, incluso, han adoptado la forma humana para pasar inadvertidos.

En realidad, la crónica de cómo los supuestos UMMITAS habrían revelado su presencia en la Tierra arranca mucho más tarde, a comienzos de 1966, cuando un conocido ovniólogo español, el periodista y escritor Fernando Sesma Manzano, recibió un mensaje telefónico para anunciarle que ese mismo día una persona le llevaría varias imágenes para que él las examinara.

El desconocido le dijo que se llamaba Deii 98 y que provenía de otro planeta. Sesma creyó que alguien le estaba jugando una broma. Dos horas después, sin embargo, tocaron a su puerta y le entregaron un sobre cuyo contenido debía examinar y luego devolver al mismo mensajero. Se trataba de una serie de fotografías en las cuales se veían, en forma tridimensional, máquinas insólitas, objetos desconocidos y una vista de lo que podía ser una misteriosa ciudad, trazada con una geometría que no era terrestre.

Había rascacielos muy extraños y planos que parecía flotar en algún fluido viscoso e invisible, lo cual le otorgaba inusual coherencia al conjunto. Los edificios no tenían principio ni fin y se desvanecían inadvertidamente. Parecían escapados de algún grabado del arquitecto Giovanni Battista Piranesi o de las ilustraciones terribles de un relato de Tolkien.

A la mañana siguiente, Sesma Manzano recibió lo que luego se dio en llamar PRIMER ENCUENTRO UMMITA. Era un largo relato en el que los UMMITAS le explicaban cómo era su mundo y describían su lenguaje. Pero nada decían acerca de sus intenciones. Le pedían, eso sí, que no diera a conocer ese mensaje a nadie. A partir de esa primera comunicación, decenas de científicos y ovniólogos de todos los países comenzaron a recibir inquietantes documentos UMMITAS, que terminaban con el mismo pedido de reserva y discreción.

Estos mensajes, escritos con un mismo estilo y firmados de idéntica manera, como ya se verá, provenían de diversas partes del mundo y contenían una gran cantidad de información científica desconocida. Así, poco a poco, se pudo reconstruir la historia del anunciado planeta UMMO y la presunta llegada de los UMMITAS a la Tierra.

Según el matemático francés Jean-Pierre Petit, director del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, muchos de sus trabajos teóricos sobre el plasma y la energía magneto hidrodinámica (MHD) fueron inspirados por los relatos UMMITAS. Petit sospecha, también, que el científico ruso Andrei Sajarov, premio Nobel de Física, conocía ciertas comunicaciones UMMITAS sobre mecánica de los fluidos y que debió trabajar sobre ellas cuando elaboró algunas de sus más célebres teorías.

Aunque muchos de los llamados “documentos ummitas” han sido destruidos o se han extraviado, una recopilación de las comunicaciones primigenias le permitió al doctor Juan Miguel Aguirre Ceberio, de la Universidad de Madrid, publicar tres tomos de cartas y documentos de procedencia ummita, ordenados temáticamente.

La primera edición de esa obra extraterrestre data de 1985. Se calcula que en 1995 ese material se habría duplicado. Aunque poco a poco los envíos se fueron haciendo más espaciados, crecieron en extensión. La última comunicación recibida por el profesor Petit, en noviembre de 1995, ocupaba doscientas trece cuartillas mecanografiadas y trata de física cuántica y de las posibilidades de producir antimateria en un acelerador de partículas. Está redactada en inglés.

Nadie se explica de dónde proviene semejante torrente de información acumulada a lo largo de treinta años. Incluso, algunos creen que sus autores son, en verdad, seres inteligentes venidos del planeta UMMO, que gira en torno a la estrella Wolf 424.

Otros aseguran que se trata de una broma gigantesca armada por alguien que quiso tomarle el pelo a Sesma Manzano en aquel lejano 1966. Como todo le salió bien, habría ampliado el círculo de sus destinatarios, remitiendo sus mensajes a los más crédulos ovniólogos de todo el mundo.

Según dicen los documentos, todo empezó en la primera semana de febrero de 1934, cuando un barco de bandera Noruega navegaba por aguas del Golfo de Terranova. A bordo iba un grupo de científicos para realizar algunos experimentos de comunicación a larga distancia por medio de la reflexión de ondas de radio en la ionosfera.

Un tren de ondas hertzianas usadas en la prueba habría cruzado la ionosfera, perdiéndose en el espacio con resultados imprevisible. Catorce años después –dicen las primeras crónicas UMMITAS recibidas por Sesma Manzano y su grupo-, esas ondas fueron captadas por científicos del planeta UMMO, los cuales comprendieron que se trataba de una señal inteligente, distinta al confuso ruido galáctico.

Esa afirmación resulta curiosa. A fines de la década de los ochenta, la NASA, llevó a cabo un programa de escucha del cosmos –el ya famoso SETI- para tratar de captar las señales de comunicación de seres extraterrestres. Dicho programa no tuvo éxito. Pero asombra saber que, según una carta escrita a mediados de la década de los sesenta, los supuestos UMMITAS hayan llevado a cabo un proyecto similar en su planeta, coronado por el éxito. ¿Ciencia ficción? Si así fuera, se trataría de algo fantástico, digno de la imaginación de algún nuevo Julio Verne.

En otra de sus cartas, los sagaces y huidizos UMMITAS dicen que en enero de 1949 del calendario terrestre, una flotilla de tres naves, con seis tripulantes en cada una, partió de UMMO rumbo a nuestro sistema solar. Primero exploraron Neptuno y pronto comprendieron que las comunicaciones que habían recibido provenían de ese pequeño planeta azul al que llamamos Tierra.

El 28 de marzo de 1950, a las cuatro de la mañana, las tres naves UMMITAS –según la crónica llegada a manos de Sesma Manzano y del ingeniero Enrique Villagrasa, otro de los integrantes del grupo de Madrid- aterrizaron en un sitio desolado, situado a trece kilómetros de la ciudad francesa de Digne y a ocho de la aldea La Javie, cerca de la frontera con Suiza.

De acuerdo con documentos recibidos por el comisario Dionisio Garrido y la funcionaria de la embajada de Estados Unidos Alicia Araujo, esos primeros tripulantes se multiplicaron en la Tierra, adoptaron por mutación la forma humana y ahora ya resulta imposible precisar su número.

Los escritos, que al principio eran firmados por Deii 98, hijo de Deii 97, comienzan a ser rubricados por un supuesto Gobierno General de UMMO, circunstancia que se repetirá invariablemente hasta las comunicaciones más recientes. El 27 de mayo de 1967, una carta UMMITA anunció a varios ovniólogos españoles la llegada de algunas de sus naves. Señalaba que una de ellas descendería cerca de la localidad de San José de Valderas.
Pocos días después de la fecha señalada, un periódico español difundió varias fotografías tomadas por un aficionado anónimo que las hizo llegar a la redacción. En ellas se advierte un platillo volador con el signo que usan los UMMITAS para sellar sus misivas: una especie de letra H con los brazos curvados hacia fuera y cruzada por una raya perpendicular.

Un segundo fotógrafo, llamado Antonio Pardo, le envió a Sesma Manzano una secuencia de esa misma nave pero tomada desde una perspectiva distinta. Otro grupo de testigos dijo haber visto descender el aparato en Santa Mónica, cerca de Valderas.

Cuando levantó el vuelo, un muchacho recogió en el lugar un trozo de metal y una placa de un material desconocido, de color verde. El instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de España sometió esos dos objetos a un minucioso análisis y concluyó que se trataba de un tubo de níquel de 99 por ciento de pureza y que la película plástica era polifluoruro de vinilideno, muy resistente a la tracción y a las altas temperaturas. Eran, sin duda, materiales aeronáuticos.

En abril de 1967, Alicia Araujo recibió un informe de veintitrés páginas donde se revelan ciertos rasgos de los UMMITAS y algunas de sus costumbres. En UMMO, dice esa comunicación, se habla un solo idioma, pero la gente usa dos lenguajes distintos para comunicarse entre sí.

Por lo general, emplean la vía telepática, pues los UMMITAS tienen un aparato de fonación muy débil, que necesita la amplificación. Por esa razón, los primeros UMMITAS que adquirieron forma humana debieron someterse a una pequeña operación en la glotis para poder hablar normalmente. No obstante, aún hoy su voz es monótona y sin ninguna inflexión.

En 1968, el escritor Antonio Ribera –autor de varios best sellers- publicó un libro en el que analizó el avistamiento de Valderas. Desde ese momento, la historia de los UMMITAS se divulgó masivamente y se hizo conocida en todo el mundo.

Ribera se convirtió en el principal receptor de los documentos UMMO. Estos comenzaron a ser cada vez más científicos y a tener un gran contenido tecnológico. Explicaron, por ejemplo, cómo eran sus naves interplanetarias, a las que ellos llaman Oawolea uewa oemm, y que son capaces –aseguran- de recorrer distancias interestelares en poco tiempo, pasando de uno a otro marco tridimensional.

La cabina para los tripulantes, dicen, es de forma toroidal y flota libremente en una cavidad más grande sostenida por electroimanes. Es el mismo principio de los modernos trenes japoneses y alemanes que utilizan la suspensión magnética para desplazarse en el aire sin tocar las vías.

En los periodos de gran aceleración, la cabina de las naves se llena de una masa gelatinosa que protege a los tripulantes contra cualquier peligro. Durante el viaje, los UMMITAS usan un traje espacial hecho con una membrana compuesta e inteligente que no toca nunca la epidermis del viajero.

Varios años después de esa descripción la NASA ensayó con éxito un traje de estas características. A pesar de que era operativo, resultaba muy costoso y se suspendió su producción.

Los escritos también revelaron parte de la historia del planeta UMMO. Uno de sus informes describe una civilización armónica, esencialmente humanista, que se parece al paraíso perdido de Milton. Si bien le dan una importancia enorme al desarrollo de la ciencia, la subordinan siempre a las necesidades de la gente.

Pero eso –dicen- no siempre fue así. En los tiempos primitivos, los UMMITAS adoraban a su dios supremo al que denominaban Woa (Generador), de una manera caótica e individual, lo cual se reflejaba en una desordenada organización social.

Esto se superó con el desarrollo de la ciencia, que impuso el orden. Pero la reverencia por lo científico también desató una feroz dictadura. Citan el caso de Le 456, hija de Na 312, que poseía un alto grado tanto de sabiduría como de crueldad. Conquistó el poder gracias a su extraordinaria inteligencia y aseguraba que en ella habitaba el cerebro de Woa, razón por la cual era infalible.

Sostuvo que el fin último de UMMO era la investigación e impulsó la ciencia por encima de cualquier otra disciplina. Quienes no alcanzaban un nivel de comprensión científica suficiente pasaban a integrar las colonias de los trabajadores esclavos.

En una de ellas vivía un hombre llamado Ummoowa, que se rebeló contra la dictadura y pregonó la armonía social. Sus doctrinas crecieron rápidamente y el gobierno de Le 426 fue finalmente derrocado. El planeta conoció un largo periodo de caos, pero salió fortificado de él.

A partir de entonces hubo armonía, lo que les permitió alcanzar el alto grado de civilización de que disfrutan. Esto, a grandes rasgos, es lo que explican los documentos ummitas.

Ignacio Darnaude publicó en 1982 un exhaustivo listado de los informes ummitas, que tiene hoy en día más de tres mil seiscientas entradas. Una decena de libros se refiere a la presencia de los ummitas entre nosotros y otros tantos analizan sus escritos científicos.

El ingeniero Juan Domínguez Montes, por ejemplo, editó en 1983 El Pluricosmos, una difícil obra dedicada a los informes cosmológicos de Ummo, y el matemático francés Jean-Pierre Petit escribió en 1991 “Le mystére des Ummites” para la colección “Los caminos de la ciencia”, de la editorial Albin Michel, donde arriesga la siguiente teoría: los documentos Ummo tienen el propósito de hacer progresar la ciencia en nuestro planeta, sugiriendo líneas de investigación y procedimientos que de otro modo nunca abordaríamos o lo haríamos mucho más tarde.

En fin, la historia de los ummitas es uno de los misterios más impenetrables de nuestro tiempo. Por una parte, representa la ilusión de los hombres de vivir en un mundo más equitativo, donde la ciencia sirva realmente para el progreso de la humanidad y, por otro, nos pone ante el espejo del cosmos en donde podríamos encontrar todo lo que imaginemos.

http://www.youtube.com/watch?v=Os9R_zFO0sU

2 de diciembre de 2011

El Misterio de los Ummitas.

Por Adolfo Sagastume.  
 
Desde hace 40 años, científicos y estudiosos del fenómeno OVNI están recibiendo extrañas comunicaciones mediante las cuales se les da información sobre una presunta civilización de avanzada que existiría en un lejano planeta al que denominan Ummo. Según esos escritos, los tripulantes de sus naves llegaron a la Tierra en la década de los 50 y viven ocultos entre nosotros haciéndose pasar como ciudadanos comunes. El matemático francés Jean-Pierre Petit dice que su ciencia es asombrosa y que a ella se deben muchos de nuestros avances.
  
En 1968, en su viaje a la Luna, la nave Apolo VII hizo algo que hasta ese momento parecía imposible para el hombre: abandonó la órbita terrestre y se internó en el cosmos. Envió, entonces, una fotografía que hizo historia y que luego se reproduciría millones de veces.
En ella se veía por primera vez el planeta Tierra en su deslumbrante tonalidad: era una pequeña esfera celeste flotando en la nada. Su desamparo resultaba abrumador y su fragilidad producía espanto. Lo peor de todo es que mediante esa imagen era imposible sospechar –como diría Borges- el rumor de sus lenguas y el pavor de sus mitologías.
En la negrura del cosmos parecíamos apenas una mota de polvo cristalizado. Lo mismo ocurre ahora cada vez que los astrónomos enfocan sus telescopios hacia una débil estrella llamada Wolf 424, situada a 14,437 años luz. Es una insignificante lucecita clavada en el cielo, huérfana de toda relevancia. Al verla así es imposible sospechar algo acerca de su cosmogonía.
Sin embargo, una extraña historia asegura que alrededor de ella gira un planeta invisible llamado UMMO, muy frío y habitado por una raza de seres inteligentes que han alcanzado un altísimo grado de civilización tecnológica.
Se dice, también, que han desarrollado naves impulsadas por energía electromagnética que les permite viajar a través del universo sin tener en cuenta el tiempo tal cual lo conocemos nosotros. Según afirman algunos estudiosos que han investigado el tema, los UMMITAS llegaron a la Tierra en 1950, y desde entonces viven ocultos entre nosotros e, incluso, han adoptado la forma humana para pasar inadvertidos.
En realidad, la crónica de cómo los supuestos UMMITAS habrían revelado su presencia en la Tierra arranca mucho más tarde, a comienzos de 1966, cuando un conocido ovniólogo español, el periodista y escritor Fernando Sesma Manzano, recibió un mensaje telefónico para anunciarle que ese mismo día una persona le llevaría varias imágenes para que él las examinara.
El desconocido le dijo que se llamaba Deii 98 y que provenía de otro planeta. Sesma creyó que alguien le estaba jugando una broma. Dos horas después, sin embargo, tocaron a su puerta y le entregaron un sobre cuyo contenido debía examinar y luego devolver al mismo mensajero. Se trataba de una serie de fotografías en las cuales se veían, en forma tridimensional, máquinas insólitas, objetos desconocidos y una vista de lo que podía ser una misteriosa ciudad, trazada con una geometría que no era terrestre.
Había rascacielos muy extraños y planos que parecía flotar en algún fluido viscoso e invisible, lo cual le otorgaba inusual coherencia al conjunto. Los edificios no tenían principio ni fin y se desvanecían inadvertidamente. Parecían escapados de algún grabado del arquitecto Giovanni Battista Piranesi o de las ilustraciones terribles de un relato de Tolkien.
A la mañana siguiente, Sesma Manzano recibió lo que luego se dio en llamar PRIMER ENCUENTRO UMMITA. Era un largo relato en el que los UMMITAS le explicaban cómo era su mundo y describían su lenguaje. Pero nada decían acerca de sus intenciones. Le pedían, eso sí, que no diera a conocer ese mensaje a nadie. A partir de esa primera comunicación, decenas de científicos y ovniólogos de todos los países comenzaron a recibir inquietantes documentos UMMITAS, que terminaban con el mismo pedido de reserva y discreción.
Estos mensajes, escritos con un mismo estilo y firmados de idéntica manera, como ya se verá, provenían de diversas partes del mundo y contenían una gran cantidad de información científica desconocida. Así, poco a poco, se pudo reconstruir la historia del anunciado planeta UMMO y la presunta llegada de los UMMITAS a la Tierra.
Según el matemático francés Jean-Pierre Petit, director del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, muchos de sus trabajos teóricos sobre el plasma y la energía magneto hidrodinámica (MHD) fueron inspirados por los relatos UMMITAS.  Petit sospecha, también, que el científico ruso Andrei Sajarov, premio Nobel de Física, conocía ciertas comunicaciones UMMITAS sobre mecánica de los fluidos y que debió trabajar sobre ellas cuando elaboró algunas de sus más célebres teorías.
Aunque muchos de los llamados “documentos ummitas” han sido destruidos o se han extraviado, una recopilación de las comunicaciones primigenias le permitió al doctor Juan Miguel Aguirre Ceberio, de la Universidad de Madrid, publicar tres tomos de cartas y documentos de procedencia ummita, ordenados temáticamente.
La primera edición de esa obra extraterrestre data de 1985. Se calcula que en 1995 ese material se habría duplicado. Aunque poco a poco los envíos se fueron haciendo más espaciados, crecieron en extensión. La última comunicación recibida por el profesor Petit, en noviembre de 1995, ocupaba doscientas trece cuartillas mecanografiadas y trata de física cuántica y de las posibilidades de producir antimateria en un acelerador de partículas. Está redactada en inglés.
Nadie se explica de dónde proviene semejante torrente de información acumulada a lo largo de treinta años. Incluso, algunos creen que sus autores son, en verdad, seres inteligentes venidos del planeta UMMO,  que gira en torno a la estrella Wolf 424.
Otros aseguran que se trata de una broma gigantesca armada por alguien que quiso tomarle el pelo a Sesma Manzano en aquel lejano 1966. Como todo le salió bien, habría ampliado el círculo de sus destinatarios, remitiendo sus mensajes a los más crédulos ovniólogos de todo el mundo.
Otros, los menos, aseguran que fue un ensayo de la CIA para perfeccionar ciertas técnicas de manipulación de masas. Y que una vez lanzado, el experimento, cuyo nombre en código sería Red Castle A4L, siguió desarrollándose con una dinámica propia, que aún sigue en marcha.
Nadie, en todo caso, pudo aportar las pruebas suficientes para respaldar estas opiniones tan disímiles. De ese modo, el asunto UMMO se ha convertido en un caso apasionante, donde cada ficha encaja con otra y un dato se complementa con otro, como un rompecabezas infinito y perfecto. Lo fascinante en este tipo de fenómenos es que nada puede ser probado ni negado. Si se trata de una broma, es, por lo menos, francamente desmesurada.
Fernando Sesma Manzano murió en 1982 y nunca dejó de recibir informes de los supuestos habitantes de UMMO. Es cierto que al primer bromista pudieron agregarse otros, que habrían seguido el juego aceptando reglas que no estaban escritas. Pero la coherencia estilística de los documentos pareciera señalar a un mismo y único autor.
Lo de la CIA no resiste el menor análisis, pues nada explica –o permite suponer- por qué se eligió a un grupo de ovniólogos madrileños cuando aún vivía Francisco Franco y España parecía alejada de toda modernidad, para realizar una experiencia cuyo objetivo tampoco se vislumbra.
Queda, por último, la inquietante posibilidad de que los documentos sean auténticos y que hayan sido escritos, en verdad, por seres llegados a la Tierra desde un lejano y frío planeta desconocido. Esto, claro está, pertenece ya al dominio de la imaginación. Si se cree en los ovnis, no hay por qué dudar de que los UMMITAS estén entre nosotros. De todos modos, la saga que cuenta el arribo de estos alienígenas a nuestro planeta es fascinante.
Según dicen los documentos, todo empezó en la primera semana de febrero de 1934, cuando un barco de bandera Noruega navegaba por aguas del Golfo de Terranova. A bordo iba un grupo de científicos para realizar algunos experimentos de comunicación a larga distancia por medio de la reflexión de ondas de radio en la ionosfera.
Un tren de ondas hertzianas usadas en la prueba habría cruzado la ionosfera, perdiéndose en el espacio con resultados imprevisible. Catorce años después –dicen las primeras crónicas UMMITAS recibidas por Sesma Manzano y su grupo-, esas ondas fueron captadas por científicos del planeta UMMO, los cuales comprendieron que se trataba de una señal inteligente, distinta al confuso ruido galáctico.
Esa afirmación resulta curiosa. A fines de la década de los ochenta, la NASA, llevó a cabo un programa de escucha del cosmos –el ya famoso SETI- para tratar de captar las señales de comunicación de seres extraterrestres. Dicho programa no tuvo éxito. Pero asombra saber que, según una carta escrita a mediados de la década de los sesenta, los supuestos UMMITAS hayan llevado a cabo un proyecto similar en su planeta, coronado por el éxito. ¿Ciencia ficción? Si así fuera, se trataría de algo fantástico, digno de la imaginación de algún nuevo Julio Verne.
En otra de sus cartas, los sagaces y huidizos UMMITAS dicen que en enero de 1949 del calendario terrestre, una flotilla de tres naves, con seis tripulantes en cada una, partió de UMMO rumbo a nuestro sistema solar. Primero exploraron Neptuno y pronto comprendieron que las comunicaciones que habían recibido provenían de ese pequeño planeta azul al que llamamos Tierra.
El 28 de marzo de 1950, a las cuatro de la mañana, las tres naves UMMITAS –según la crónica llegada a manos de Sesma Manzano y del ingeniero Enrique Villagrasa, otro de los integrantes del grupo de Madrid- aterrizaron en un sitio desolado, situado a trece kilómetros de la ciudad francesa de Digne y a ocho de la aldea La Javie, cerca de la frontera con Suiza.
De acuerdo con documentos recibidos por el comisario Dionisio Garrido y la funcionaria de la embajada de Estados Unidos Alicia Araujo, esos primeros tripulantes se multiplicaron en la Tierra, adoptaron por mutación la forma humana y ahora ya resulta imposible precisar su número.
Los escritos, que al principio eran firmados por Deii 98, hijo de Deii 97, comienzan a ser rubricados por un supuesto Gobierno General de UMMO, circunstancia que se repetirá invariablemente hasta las comunicaciones más recientes. El 27 de mayo de 1967, una carta UMMITA anunció a varios ovniólogos españoles la llegada de algunas de sus naves. Señalaba que una de ellas descendería cerca de la localidad de San José de Valderas.
Pocos días después de la fecha señalada, un periódico español difundió varias fotografías tomadas por un aficionado anónimo que las hizo llegar a la redacción. En ellas se advierte un platillo volador con el signo que usan los UMMITAS para sellar sus misivas: una especie de letra H con los brazos curvados hacia fuera y cruzada por una raya perpendicular.
Un segundo fotógrafo, llamado Antonio Pardo, le envió a Sesma Manzano una secuencia de esa misma nave pero tomada desde una perspectiva distinta. Otro grupo de testigos dijo haber visto descender el aparato en Santa Mónica, cerca de Valderas.
Cuando levantó el vuelo, un muchacho recogió en el lugar un trozo de metal y una placa de un material desconocido, de color verde. El instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de España sometió esos dos objetos a un minucioso análisis y concluyó que se trataba de un tubo de níquel de 99 por ciento de pureza y que la película plástica era polifluoruro de vinilideno, muy resistente a la tracción y a las altas temperaturas. Eran, sin duda, materiales aeronáuticos.
En abril de 1967, Alicia Araujo recibió un informe de veintitrés páginas donde se revelan ciertos rasgos de los UMMITAS y algunas de sus costumbres. En UMMO, dice esa comunicación, se habla un solo idioma, pero la gente usa dos lenguajes distintos para comunicarse entre sí.
Por lo general, emplean la vía telepática, pues los UMMITAS tienen un aparato de fonación muy débil, que necesita la amplificación. Por esa razón, los primeros UMMITAS que adquirieron forma humana debieron someterse a una pequeña operación en la glotis para poder hablar normalmente. No obstante, aún hoy su voz es monótona y sin ninguna inflexión.
En 1968, el escritor Antonio Ribera –autor de varios best sellers- publicó un libro en el que analizó el avistamiento de Valderas. Desde ese momento, la historia de los UMMITAS se divulgó masivamente y se hizo conocida en todo el mundo.
Ribera se convirtió en el principal receptor de los documentos UMMO. Estos comenzaron a ser cada vez más científicos y a tener un gran contenido tecnológico. Explicaron, por ejemplo, cómo eran sus naves interplanetarias, a las que ellos llaman Oawolea uewa oemm, y que son capaces –aseguran- de recorrer distancias interestelares en poco tiempo, pasando de uno a otro marco tridimensional.
La cabina para los tripulantes, dicen, es de forma toroidal y flota libremente en una cavidad más grande sostenida por electroimanes. Es el mismo principio de los modernos trenes japoneses y alemanes que utilizan la suspensión magnética para desplazarse en el aire sin tocar las vías.
En los periodos de gran aceleración, la cabina de las naves se llena de una masa gelatinosa que protege a los tripulantes contra cualquier peligro. Durante el viaje, los UMMITAS usan un traje espacial hecho con una membrana compuesta e inteligente que no toca nunca la epidermis del viajero.
Varios años después de esa descripción la NASA ensayó con éxito un traje de estas características. A pesar de que era operativo, resultaba muy costoso y se suspendió su producción.
Los escritos también revelaron parte de la historia del planeta UMMO. Uno de sus informes describe una civilización armónica, esencialmente humanista, que se parece al paraíso perdido de Milton. Si bien le dan una importancia enorme al desarrollo de la ciencia, la subordinan siempre a las necesidades de la gente.
Pero eso –dicen- no siempre fue así. En los tiempos primitivos, los UMMITAS adoraban a su dios supremo al que denominaban Woa (Generador), de una manera caótica e individual, lo cual se reflejaba en una desordenada organización social.
Esto se superó con el desarrollo de la ciencia, que impuso el orden. Pero la reverencia por lo científico también desató una feroz dictadura. Citan el caso de Le 456, hija de Na 312, que poseía un alto grado tanto de sabiduría como de crueldad. Conquistó el poder gracias a su extraordinaria inteligencia y aseguraba que en ella habitaba el cerebro de Woa, razón por la cual era infalible.
Sostuvo que el fin último de UMMO era la investigación e impulsó la ciencia por encima de cualquier otra disciplina. Quienes no alcanzaban un nivel de comprensión científica suficiente pasaban a integrar las colonias de los trabajadores esclavos.
En una de ellas vivía un hombre llamado Ummoowa, que se rebeló contra la dictadura y pregonó la armonía social. Sus doctrinas crecieron rápidamente y el gobierno de Le 426 fue finalmente derrocado. El planeta conoció un largo periodo de caos, pero salió fortificado de él.
A partir de entonces hubo armonía, lo que les permitió alcanzar el alto grado de civilización de que disfrutan. Esto, a grandes rasgos, es lo que explican los documentos ummitas.
Ignacio Darnaude publicó en 1982 un exhaustivo listado de los informes ummitas, que tiene hoy en día más de tres mil seiscientas entradas. Una decena de libros se refiere a la presencia de los ummitas entre nosotros y otros tantos analizan sus escritos científicos.
El ingeniero Juan Domínguez Montes, por ejemplo, editó en 1983 El Pluricosmos, una difícil obra dedicada a los informes cosmológicos de Ummo, y el matemático francés Jean-Pierre Petit escribió en 1991 “Le mystére des Ummites” para la colección “Los caminos de la ciencia”, de la editorial Albin Michel, donde arriesga la siguiente teoría: los documentos Ummo tienen el propósito de hacer progresar la ciencia en nuestro planeta, sugiriendo líneas de investigación y procedimientos que de otro modo nunca abordaríamos o lo haríamos mucho más tarde.
En fin, la historia de los ummitas es uno de los misterios más impenetrables de nuestro tiempo. Por una parte, representa la ilusión de los hombres de vivir en un mundo más equitativo, donde la ciencia sirva realmente para el progreso de la humanidad y, por otro, nos pone ante el espejo del cosmos en donde podríamos encontrar todo lo que imaginemos.

El Planeta de Humo y los Ummitas

El Planeta de Humo y los Ummitas
1- Introducción.
El universo conocido por la ciencia que cobija el espacio y las galaxias objeto del Big Bang se estima actualmente en unos 13.500 millones de años luz. Visto desde la tercera dimensión parecería inmenso en extensión. Pues bien, según las enseñanzas de los maestros, esto es sólo una minúscula parte del total. Es un pequeño rinconcillo que no llegaría a ser mayor que un árbol en el total de la amazonía.
Pensar que el universo conocido o el desconocido está vacío de vida inteligente, si sólo para nuestra pequeña galaxia se estiman 100.000 millones de estrellas con posibilidades de planetas circundantes a muchas de ellas es poco razonable. Por sola ley de probabilidades, tomando como patrón eventos terrestres, los mundos en que viven seres como nosotros y más altos, tienen que ser muchos.
En efecto, los Maestros son esos seres superiores que habitan mundos de mundos.
Los habitantes de estos universos cercanos y lejanos pertenecen a diferentes niveles jerárquicos de acuerdo a su nivel de evolución, desde los principiantes, que se encuentran en los umbrales de la conciencia a los más excelsos que podríamos llamar dioses. Van desde seres en tercera dimensión como nosotros, con cuerpos densos y atrapados por el egoísmo, hasta las conciencias divinas que unidas a Dios universal, ya no poseen cuerpo, ni mente y ni aun espíritu individual. En Pléyades (donde nosotros habitamos) existen cuatro niveles de seres: los Biones que son los inferiores en la escala y que se dividen en Biones bajos, medios y altos. Los humanos pertenecemos a esta clasificación, siendo bajos, próximos a medios. Los Triones son los que siguen. Tienen cuerpo mortal, pero no poseen egoísmo y están unidos al amor universal.
Los Cuatriones son más altos que los Triones y su evolución se hace por transición dimensional entre vida material y astral y sus cuerpos son más sutiles y en nuestra forma de decir, inmortales.
Los más elevados del sistema Pléyades son los Kats, son los Padres de Pléyades y los regidores supremos de todo el sistema.
2- De qué categoría son los Ummitas?
Los Ummitas son biones altos, de un nivel superior al nuestro, pero dentro de la categoría Bion. Por lo tanto su inteligencia y tecnología son superiores a los de la Tierra.
3- De dónde vienen?
Mucho se ha hablado de unas cartas que los Ummitas enviaron a ciertos personajes españoles, donde les daban información sobre su origen, su estilo de vida y su tecnología. Todo parece indicar que este asunto fue un fraude. La información que nosotros hemos recibido difiere del contenido de estas cartas. Ellos proceden de una gran Constelación llamada Erideno; más concretamente de un planeta que gira alrededor de la estrella Épsilon de esta Constelación. Su distancia del Sistema Solar es de 10.7 años luz, siendo la novena más próxima a nosotros.
4- Cuando llegaron?
Un evento misterioso sacudió la fría estepa siberiana, el 30 de junio de 1.908. Se llamó la explosión de Tunguska, ya que ocurrió en los alrededores del río alto Tunguska. Mucho se ha especulado sobre cómo una explosión con todas las características de una bomba atómica, pudo suceder en esa época, cuando no se había descubierto la energía nuclear.
Los Maestros nos han dado la respuesta. Fue la primera incursión de los Ummitas a la Tierra, donde fracasaron por errores en el cálculo de la densidad de nuestra atmósfera. Eran dos tripulantes que murieron al explotar sus reservas de plutonio localizadas en la cúpula de su pequeña nave. Más adelante corrigieron su falla y desde allí nos han estado visitando. Aún en estos niveles hay errores.
5- Cómo son?
La apariencia de los Ummitas es extraordinariamente parecida a la humana. Tanto que les permite convivir con nosotros, sin que podamos identificarlos.
En la Casa de Sirio hemos tenido dos experiencias interesantes de identificación de Ummitas. La primera la viví yo Raúl Yepes, un día en que estaba mirando un canal internacional de televisión, donde un conferencista hablaba sobre temas ecológicos. En ese momento entra el Maestro Rama a mi mente y me dice: Sabes quién es él? Yo respondo internamente: No. Entonces Rama me dice: es un Ummita. Si el Maestro no lo identifica, yo hubiera pensado que era un experto terrestre en asuntos de ecología. El segundo caso le sucedió a un miembro de nuestro grupo, llamado Abraham, que al asistir a un simposio internacional sobre la conservación de la cuenca amazónica, le llamó la atención uno de los expositores que era el Presidente de la Asociación ecuatoriana para la defensa de la flora de la amazonía. Luego lo entrevistó y se trajo su tarjeta personal. Posteriormente los Maestros le comentaron que era originario de Ummo.
6- Su Misión.
Los Ummitas pertenecen a la Gran Confederación de los espacios interestelares de Pléyades y como tal, dan ayudas a mundos como el nuestro. En la Tierra no solo ayudan en la ecología sino tambien ocupando puestos de liderazgo en la ciencia y la tecnología, y en otras áreas en las que pueden influir por el bienestar de nuestro planeta.
Específicamente ellos reciben órdenes de otros seres de categorías Trion, originarios de Hércules. Son llamados los Tuanos y son dirigidos por un gran Comandante llamado Tua. En sus labores como representantes de los Tuanos, los Ummitas hacen la contraparte a otros visitantes oscuros, también establecidos en la Tierra, llamados los Zeta Reticulli y Draco respectivamente. Ambos son de misiones siniestras en el planeta y han hecho alianzas con gobernantes de países y con organizaciones secretas de gran poder que dirigen a estos gobernantes.
7- Su organización.
En mundos de mayor evolución que el nuestro, no existen divisiones de paises, con sus codicias de colonización y sus guerras por territorios. Todo el planeta es un solo reino en el que un sabio Rey o Presidente, en bondad sige los destinos de todos y salvaguarda el orden, de acuerdo a leyes universales. Estos reyes son seres superiores a los demás habitantes del mundo en cuestión.
En el caso del planeta Ummo su nombre es Mazót.
En algunos encuentros Confederados hemos tenido la oportunidad de recibir las enseñanzas de este Presidente de los Ummitas.
8- Otras experiencias.
Hace unos 20 años, hallábase una familia disfrutando de sus vacaciones en su casa campestre. Eran horas tempranas de la noche, cuando una gran luz cruzó por el balcón donde se hallaban departiendo. Ocho años después se preguntó a los Maestros sobre el incidente y la respuesta fue: Era una nave de Ummo que los visitó. A 27 kilómetros al norte se encuentra un lugar de abastecimiento, en la confluencia de dos ríos. Más adelante recibimos instrucciones de realizar un periplo por el área, comenzando en la unión de los dos ríos y terminando a unos 30 kilómetros en la ladera de una montaña. Se nos dio instrucciones de portar el símbolo Ummita todo el tiempo y desplazarnos en tiempos dictados a través de mensajes. Con tecnologías muy avanzadas para nosotros, todo el tiempo estuvimos siendo observados desde Ummo, como en unos monitores. Cuando llevábamos unos 25 kilómetros, siendo ya de noche, encontramos en una llanura, un gran circulo de fuego, con llamas completamente parejas en su altura. Preguntamos a los lugareños qué era y nos dijeron que estaban muy sorprendidos porque hacía unos 15 minutos había aparecido el fenómeno, sin explicación. Preguntado el Maestro Rama, respondió: Es un saludo de una nave Ummita a ustedes, que desde una altura de unos 30 kilómetros produjo el círculo. En ese momento, la nave ya iba por los alrededores de Júpiter.
9- Esta es información general que poseemos sobre los Ummitas que son nuestros grandes amigos como compañeros de la Gran Confederación Pleyadina, que conviven con nosotros para ayudar a nuestro mundo a que sea mejor y a que las tibulaciones de la antesala no sucedan. Sean ustedes, mis amigos también sus amigos. Llámenlos mentalmente que ellos pueden escucharlos, para que todos nos unamos en la salvación de nuestra querida Gaia.
Autor: Raúl Yepes
Casa Sirio

25 de noviembre de 2011

Ummitas



Los Ummitas son descritos como extraterrestres del planeta Ummo,estos seres afirmaban venir del planeta UMMO, un planeta en órbita alrededor de la estrella enana roja Wolf 424 (situada en la constelación Virgo,los Ummitas contactarón a un selecto número de individuos a quienes les distribuyeron información técnica detallada sobre diversas tecnologías y teorías revolucionarias que expandirían el conocimiento científico más allá de la prevaleciente ortodoxia,el único contacto físico que tuvieron con alguien los Ummitas, aparte de llamadas telefónicas y el envío de información técnica por correo regular, fue con un mecanógrafo contratado quien describió cómo trabajó y eventualmente descubrió las identidades de los Ummitas:,entre 1967 y 1975, los miembros del grupo Madrid [investigadores de Ovnis españoles conscientes de los Ummitas] recibieron una carta de un hombre que afirmó ser el mecanógrafo de los Ummitas. Aparentemente, el había estado anunciándose para buscar trabajo, en un periódico, y subsecuentemente fue visitado por dos respetables caballeros bien vestidos, altos y de cabello claro,ellos le dijerón que eran médicos Daneses y le preguntarón si el podría digitar material científico para ellos en base regular,el acercamiento Ummita parece ser el de científicos ayudando a desarrollar tecnologías innovadoras y teorías que ayuden a tratar los problemas globales que requieren soluciones técnicas,en 1973, debido a la incertidumbre sobre una guerra nuclear en la Tierra, los Ummitas dierón por terminada su permanencia en la Tierra y partierón,comparten información técnica, transforman la cultura científica, y la educación global.